Homenajeando el esfuerzo

 José María Canfrán fue un dulzainero en el más amplio sentido de la palabra, alguien que se implicaba en la fiesta del pueblo al que fuera, con todo respeto, y que sabía sin que nadie se lo dijera, lo que tenía que tocar en cada instante. Era, por tanto, un músico a la antigua usanza. Empezó a tocar de manera autodidacta, escuchando a los que iban a Sigüenza y grabando cintas de las que aprendía compulsivamente.
Su inquietud dio origen en el año 1988 al Certamen que lleva su nombre desde su muerte, tristemente acontecida en el año 2001.  Desde aquel año, invariablemente en la tarde del día de San Vicente, a las 19:30 horas, continúa celebrándose el Certamen de Dulzaina y Tamboril José María Canfrán, que este año llega a su XXXI Edición.
Entre los grupos y músicos que se reunieron para alabar un año más a este gran maestro, cabe destacar la escuela de dulzaina y tamboril de Guadalajara y "la Cofradía", formada por dulzaineros segovianos.
La escuela de dulzaina y tamboril tuvo su inicio en el año 1998. José María Canfrán tuvo mucho que ver con este proyecto. Su insistencia consiguió que en la escuela de folclore de Guadalajara se destinara un aula a estos instrumentos tradicionales y apenas recordados en nuestra provincia por aquel entonces. Unos años después, se iniciaron las clases en Sigüenza de la mano del profesor Javier Barrio.
Fueron años de mucha actividad en las aulas por las que pasaron profesores que dejaron su sello. Antonio Trijueque, Juanjo Molina al tambor, más tarde Valentín Pérez, Fernando Llorente, David Serrano. Hoy, de nuevo con el apoyo del Ayuntamiento de Sigüenza, sigue con las clases Antonio Trijueque, siendo también profesor en el aula de Guadalajara. Sus alumnos ilusionados, y ya con un gran nivel de ejecución, que han mostrado en las celebraciones de la ciudad en diferentes momentos, serán los que abrirán el XXXI Certamen. “Los dulzaineros de Sigüenza queremos apoyar y ser de alguna manera trasmisores a través de este ya consagrado certamen de la ilusión de estos alumnos ya considerados imprescindibles en los actos tradicionales de nuestra ciudad. Les damos las gracias por acompañarnos”, valora Agustín Canfrán, uno de los organizadores del Certamen.
El argumento principal del certamen es el homenaje a todos aquellos dulzaineros que han acompañado durante muchos años la fiesta de San Vicente, algunos presentes y otros, ya fallecidos, representados por familiares.
 Respecto a la Cofradía, todos los componentes de este grupo formado por varios dulzaineros segovianos acompañan la fiesta de San Vicente desde hace 17 años. En la ciudad del Doncel son de sobra reconocidos los Hermanos Zamarrón de Segovia, los Hermanos Ramos de Cuellar, así como Juanjo Sanz de Cuellar y Mari Carmen Riesgo, también de Cuellar. Algunos se dedican a la enseñanza del instrumento, otros escriben sobre temas tradicionales, pero todos ellos son un referente de la dulzaina en Segovia.

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